al otro lado del espejo

Bienvenido a mi página. Pasa, pónte cómodo/a y prepárate para viajar al mundo de los sueños. Si nunca pensaste que la fantasía y la realidad pueden convivir en el mismo espacio-tiempo... Si nunca creíste posible que la magia de las palabras llenase tu corazón de sensaciones maravillosas, entra en mi página y sumérgete en mi mundo... quizás hasta consiga hacerte cambiar de opinión. Y si eres de los que no hace falta convencer... pues adelante, siéntate y disfruta del viaje...

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10/02/2005

El sueño de una noche de invierno

Érase una vez un sueño que quería ser realidad. El sueño se llamaba Dama y era muy bebé aún. tenía apenas un año, pero ya quería ser mayor. Estaba harto de que no le tomasen en serio. Estaba harto de que no le dejasen crecer. Para sus papás era tan sólo un sueño. Un sueño de una noche de invierno... Pero Dama se empeñaba una y otra vez en hacerles entender que él era real. Que no era tan sólo un sueño. Un sueño de esos que cuando despiertas por la mañana dejan de existir. El existía. Sentí. Respiraba. Amaba. Soñaba. Lloraba. Era un sueño real.

Una mañana Dama escuchó a sus papás discutir y se escondió debajo de la cama. Estaba muy asustado, pero necesitaba saber lo que hablaban de él. No obstante... después de haberlo hecho, hubiese dado cualquier cosa por borrar lo que había escuchado. Hubiese inventado una nave del tiempo, para poder volver a un minuto antes y decidir no escuchar. Hubiese inventado una estrella fugaz a la que subirse, para volar tan lejos donde sus horribles palabras no llegasen a sus oídos. Hubiese inventado un sueño... real, que permitiese que sus papis confiasen en él. Desconsolado el pequeño Dama empezó a llorar desconsoladamente "¿Pero por qué no me quieren? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Sólo por ser un sueño? -se preguntó interminables veces- Pero si los sueños somos hermosos... Alimentamos el corazón... Alimentamos la esperanza... Alimentamos el amor... ¿Por qué no me quieren entonces? -se preguntó de nuevo lleno de tristeza-"
Continuó llorando amargamente durante largo rato, quejándose sobre su suerte: "Pero no, ellos no lo ven así. No lo entienden. No hacen caso. Siguen discutiendo sobre mí como si yo no existiese, como si no pudise escucharlos... Como si yo no fuese nadie... ¿Pero cómo puedo no ser nadie si soy parte de ellos? Ellos me crearon. Ellos me dieron esta pequeña e insegura vida que tengo. Ellos... fundieron sus energías, las de papá Daniel y las de mamá María y de ahí nací yo. Dama. Ellos me dieron la vida y ahora quieren matarme -gimoteó- ¿Van a ser capaces de dejar que muera de hambre y frío? ¿Acaso son tan desalmados?"
Ese pensamiento acelera el corazón del pequeño, saliendo disparado de su escondite. Mira a su papá a los ojos. Ve dolor en su corazón. Y miedo. Y rabia. Y confusión. Y tristeza. "No quiere matarme. Se le nota en la mirada. Pero... no sabe que otra cosa hacer. No sabe si será capaz de cuidarme. Por eso cree que es mejor matarme a dejar que muera de hambre y frío -piensa Dama con un suspiro- Pero bueno en parte tiene razón. Es una muerte más digna ¿no? -se dice para tratar de consolarse- Un golpe certero y todo se acaba. No vive una larga agonía llena de descomposición y dolor... ¡¡¡Pero yo no quiero morir!!! ¡¡¡No quiero, no quiero y no quiero!!! -grita el pobre sueño desesperado-
Con el corazón encogido de dolor, el pobre Dama se gira hacia el otro lado de la cama y mira a su mamá. Su mamita llora quedamente. Ve tristeza en su corazón. E impotencia. Y rabia. Y miedo. Y amor... La ve mirar a su papá con amor. Ella le acaricia la cara y le dice que no es capaz de hacerlo. Que no puede matarlo. Que lo ama. Que forma parte de ellos. Entonces el pequeño se abraza pensando: "Ella tampoco quiere matarme. Se le nota en la mirada. Pero... no sabe que otra cosa hacer. Saber que continuar manteniéndome ella sola es muy difícil -concluye entristecido- ¡¡¡Pero yo no quiero morir!!! ¡¡¡No quiero, no quiero y no quiero!!! -grita de nuevo-
Sin embargo, cuando ya lo daba todo por perdido, ve como sus papis se abrazan llorando y entiende. Entiende lo que van a hacer con él. "Sí, ya sé que va a ser de mí. No van a matarme, no. No pueden hacerlo porque soy parte de ellos. Pero van a hacer algo peor, van a dejarme que me las arregle por mi cuenta. Ellos no van a cuidarme. No van a alimentarme con besos y caricias. Novan a arroparme cuando tenga frío. No van a secar mis lágrimas cuando esté triste. No van a consolarme cuando me caiga. No van a verme crecer... No. -susurra con el corazón destrozado- Pero -añade decidido- yo continuaré vivo. Continuaré vivo porque vosotros me habéis creado fuerte. Y me cuidaré solito"
Una vez acabada la última frase, Dama mira a su papá con amor y con sumo cuidado entra en su corazón. Se tumba en él y abrazándolo con fuerza... se duerme placidamente. Luego mira a su mamá y hace lo mismo. "Para algo soy un sueño, para hacer posibles las cosas imposibles -susurra dulcemente en sus corazones- Para algo soy un sueño, para vivir en vuestros corazones por siempre jamás -añade con una lágrima resbalando por su mejilla-"
Aquella noche... Daniel y María, solos en sus respectivas camas, soñaron con el pequeño Dama. "Adiós papá, cuida tu corazón, porque dentro de él vivo yo. Adiós mamá, cuida tus sueños, porque dentro de ellos vivo yo..."

Maik@ nov-03
-Para el dragonzuelo de ojos azules-
(incluido en "El dragón que no quería mirarse al espejo"
10/02/2005 10:36 Enlace permanente. Tema: cuentos No hay comentarios. Comentar.

17/01/2005

Fantasía o realidad

Erase una vez... una pequeña princesa que soñaba con mundos mágicos. Soñaba con mundos más allá del tiempo y el espacio. Mundos donde no existía el dolor ni la tristeza. Mundos donde podía ser feliz. Mundos... donde papá no existía.
Su pequeña cabecita volaba cada vez más lejos. Volaba en busca de un sueño. Volaba en busca de la libertad... A medida que pasaban los días, la princesita volaba cada vez más lejos... tanto... que ya no distinguía donde empezaba el sueño y donde acababa la realidad. Cada día era diferente del anterior. Cada día inventaba un sueño en el que poder dormir. Cada día inventaba una nube en la que poder soñar. Cada día inventaba una estrella en la que poder vivir.
Pero... cada noche, el sueño se desvanecía, se evaporaba la nube y se apagaba la estrella. La realidad la visitaba de puntilals y ella... no podía hacer nada por evitarlo. Tan sólo volver a inventar otro sueño. Tan sólo volver a inventar otra nube. Tan sólo... volver a inventar otra estrella.
La princesita creció y se convirtió en la Princesa que creía en cuentos de hadas. Su linda cabecita continuaba volando a mundos mágicos. Sueños y realidad coexistían en el mismo espacio-tiempo, en las mismas coordenadas, en el mismo corazón... Cuando la realidad la aturdía continuaba inventándose sueños en los que poder dormir. Cuando la realidad la hería continuaba inventándose nubes en las que poder soñar. Cuando la realidad la destrozaba... continuaba inventándose estrellas en las que poder dormir.
Pero un día la princesa tuvo un sueño. En ese sueño, la realidad se transmutó en fantasía y la fantasía en realidad. Fue de ese modo como la princesa pudo entender sus sueños y como pudo entender su realidad. Fue de ese modo... como la princesa pudo alcanzar sus sueños y como pudo aceptar su realidad.
Maik@
(Cuento utilizado como dedicatoria en Al otro lado del espejo)
17/01/2005 13:56 Enlace permanente. Tema: cuentos No hay comentarios. Comentar.




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